Cuando un acreedor demanda a un deudor por la falta de pago de sus obligaciones, la propiedad a nombre del deudor puede verse envuelta en un proceso de remate. Cuando esto sucede un juez ordena lugar y fecha específica en la que se hará el remate de dicha propiedad. Cualquier persona puede presentarse a ofertar por ella, sin embargo, se deben tomar en cuenta algunos «riesgos».

El acreedor tiene la opción de demandar vía judicial con el fin de recuperar el adeudo del préstamo rematando el inmueble. Este remate es ordenado por un juez civil dictando sentencia ejecutoria. También puede suceder en caso de que el inmueble fuera adquirido por medio de un crédito hipotecario cuyo propietario por alguna razón dejó de pagar o se niega a hacerlo.

¿Cuáles son los riesgos de comprar una propiedad en remate?

Falta de asesoría: en ocasiones quien adquiere los derechos litigiosos considera llevar el juicio por su cuenta para ahorrar el mayor capital posible.  Pero, a menos que sea un abogado con experiencia en ese tipo de procesos, no se aconseja hacerlo. Es muy difícil defenderse sin ayuda de un profesional.  Se necesita de una buena defensa que agote todas las instancias y preste toda la atención al caso para que se resuelva a su favor.

Un abogado sin la experiencia necesaria: existe el riesgo de que no se obtenga la propiedad si el abogado litiga de manera deficiente. En gran parte, se dependerá de su habilidad. Además, el juicio puede ser relativamente rápido o tomar años, eso dependerá también de qué tanto se defienda la contraparte.

Dinero insuficiente: Hay que prever los gastos del abogado (que se reducen si todo se acota a la adjudicación del inmueble). Están los gastos que ocasionan las complicaciones en el proceso o los relacionados con el inmueble mismo. Suele pasar que está en mal estado y se tienen que hacer arreglos. Igualmente están los impuestos que se producen por la compra. Sin capital para enfrentar esas situaciones, el riesgo de perder el inmueble — o gastar mucho más de lo previsto— es mayor.

Fraudes: los remates crean la expectativa de comprar una casa a excelente precio y habitarla en pocos meses.  Pero cuando eso no se hace realidad es la oportunidad perfecta para las empresas que se ofrecen a llevar el proceso sin el verdadero interés de darle seguimiento. Es muy probable perder dinero, tiempo o el inmueble mismo cuando los juicios no son bien llevados.

Los inmuebles que se adquieren a través de un remate no son financiables por los bancos al momento de dicha adquisición. Y, en caso de una venta posterior, tampoco serán factibles.  Esto por el antecedente de propiedad — especialmente el litigio — representa un riesgo adicional para las instituciones bancarias.

Consejos para disminuir esos riesgos

  • Revisar si no está ocupado el inmueble. Aunque no es posible ingresar, preguntarle a los vecinos sobre el estado de la vivienda y observar su exterior.

  • También revisa exhaustivamente el Registro Público de la Propiedad para conocer si no se tienen más deudas inscritas. Y examinar el expediente de la hipoteca que estará en juicio para conocer el historial de los pagos de la deuda.

  • Revisar que el inmueble está al corriente de los pagos de predial, mantenimiento y otros montos del régimen de condominio en caso de pertenecer a uno. Esto sirve para estar precavido y reducir costos adicionales.

  • Conocer las razones por las cuales se está rematando el inmueble, así como su ubicación y pago de impuestos municipales.

Comprar casas en remate en un inicio puede parecer tener múltiples beneficios. Eso si solo se centran a nivel de precio de la subasta, porque hay que contemplar todos los gastos que muchas veces la gente no conoce. Hay que estar asesorado por muy buenos profesionales si se quiere un resultado positivo y obtener el inmueble. Prevenir estos riesgos y seguir los consejos anteriores puede significar una gran ayuda para usted. En ocasiones puede ser muy útil buscar un buen asesor inmobiliario que realice el proceso por usted, reduciendo costos y porcentajes de perdida .

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