Es común ver e identificar en las pinturas y esculturas tradicionales costarricenses, la imagen de las casas campesinas de adobe. La tapia, la entrada blanca y azul y el techo de tejas, acompañado del campesino y su buey. Resulta muy interesante comprender el origen de estas construcciones, tan características de nuestros paisajes de antaño, y verla evolución que ha tenido la arquitectura tradicional costarricense.

La arquitectura tradicional costarricense, ha pasado por una serie de etapas transformadoras; desde la época precolombina, colonial, de la república independiente, etc… Donde cada momento contribuyó con un aporte histórico y tecnológico, para llegar hasta la casa moderna, de la cual usted goza hoy.

En Nativu valoramos el hambre por el aprendizaje, por eso consideramos que conocer más a fondo el proceso y el legado arquitectónico de nuestro país, es un tema relevante, ya que rescata mucho de nuestra cultura e identidad.

Construcciones con Tierra en Costa Rica

De acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional de Costa Rica el periodo de construcción con tierra en el país, se divide entre dos estilos: el adobe y, posteriormente, el bahareque.

El Adobe

Desde su introducción por parte de los españoles, durante el tiempo de la colonia, este método de construcción se prolongó hasta el siglo XIX. Fue el estilo que vino a solventar sus necesidades de construcción, en medio de un ambiente desconocido y con pocos – o nulos – materiales.

Su base es un tipo de ladrillo sin cocer, hecho con una mezcla de materiales naturales y de bajo costo – similar al bahareque -. El adobe de hecho se utilizó en muchos países y en diferentes épocas, además de Costa Rica: Perú, México, Colombia, Bolivia, incluso Egipto.

Casa de adobe costarricense

Si bien fue muy popular por un largo tiempo, en 1910 se prohibió su implementación en las construcciones, debido a que fueron insuficientes ante las vibraciones sísmicas que en abril de ese mismo año, destruyeron Cartago y cobraron varias vidas.

El Bahareque

Dada la preocupación por parte del Gobierno y los daños a edificios a nivel nacional, se ideó utilizar el «bahareque» como sustituto, el cual ya existía desde la época precolombina. No obstante, hoy en día este sistema de construcción se emplea únicamente para rehabilitar las viviendas tradicionales, por ser consideradas Patrimonio Cultural Arquitectónico. Muchas de las mismas se encuentran en Santo Domingo, Aserrí, Santa Cruz, Escazú y varios otros cantones.

A lo que se ha descubierto, en la región de Guanacaste, las paredes en bahareque precolombino, se elevaban a partir de la utilización de postes colocados en el lado interno de una estructura sólida de piedra, se posicionaron aproximadamente cada medio metro. Entre un poste y otro, utilizaban bejucos amarrados entre sí.

Luego, se añadía una capa de arcilla, la cual se preparaba con tierra y boñiga para que adquiriera la plasticidad necesaria y se adhería a los tallos de bejuco. Lo ideal para este proceso era tener un ratio de 40% materia orgánica y 60% tierra arcillosa y requería de al menos 3 semanas. Para el bahareque más moderno, se le agregaba también zacate pitillo y barro.

Finalmente se aplicaba una capa de repello para dejar una superficie lisa que cubriera las grietas y se pudiera pintar y se incluían pedazos de cerámica, que le daban mayor estabilidad a la pared. Se dejaba secar dos semanas y luego se le pasaba otra capa de repello.

Pintura y acabados finales del bahareque

Cuando ya estaba seca la estructura, la pintura se preparaba con tuna, agua y cal para conseguir el tono blanco tan característico de las fachadas que vemos en el arte de nuestro país.

Encalada la pared si se deseaba dar un color, se le agregaba a esa misma mezcla ocre, tradicionalmente se acostumbro utilizar los colores amarillo, rosado y celeste en las paredes de las casas de habitación.

Universidad Nacional de Costa Rica

La arquitectura tradicional costarricense en la actualidad

A pesar de que ya no se construye en estos materiales, por razones más que todo de resistencia contra sismos, humedad, etc. Es innegable que la belleza clásica de estas viviendas es cautivadora y que ha marcado la identidad costarricense tanto en el arte, en la arquitectura y en el paisaje cotidiano de algunos cantones.

Esta casita rústica dentro de un condominio en Escazú, retoma la fachada de las casas de adobe de antaño

A pesar de vivir hoy en día rodeados de ciudades crecientes, y con estilos y materiales muy diferentes a las pasadas construcciones en barro, la imagen icónica referente a las casas de adobe se hace destacar, no pasa de moda y crea un ambiente muy acogedor.